sábado, 16 de abril de 2011

REPÚBLICA, DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y DERECHOS HUMANOS

El alcalde de Málaga fue presidente de la Diputación franquista


El 14 de abril, militantes de Izquierda Unida, del PCE y de las asociaciones por la memoria organizamos diversos actos de homenaje a las víctimas del franquismo, a los miles de malagueños fusilados durante la guerra civil y durante las primeras décadas de la Dictadura fascista, a todos y todas las que lucharon por la República, por la democracia, por los derechos y avances políticos que la República significó para el pueblo. Homenajeamos a los represaliados por el fascismo, a los y las que tuvieron que exiliarse, a las mujeres que los fascistas raparon y pasearon, humillándolas, por las calles de málaga.

Por la mañana el , UJCE, PCE e IU realizaron una ofrenda floral en el Cementerio de San Rafael, donde se estima que yacen los restos de más de 4.000 malagueños fusilados, teniendo el triste honor de ser la mayor fosa común de toda España. Por la tarde, participamos en el Homenaje realizado en el mismo sitio por la Asociación “Contra el Silencio y el Olvido”, finalizando por la tarde con el despliegue de la bandera republicana en C/ Larios y manifestación por la IIIª República hasta los jardines que homenajean a Pedro Luis Alonso, alcalde franquista responsable de la depuración política en el Ayuntamiento de Málaga en los primeros años de la Dictadura.

Sin embargo, en este 80 Aniversario de la IIª República española, el mejor homenaje que podemos hacerles a las víctimas del fascismo, es coger el testigo de su lucha, que es la nuestra, y ponernos manos a la obra en la construcción de la IIIª República. ¿Cómo hacerlo? Situándolo como prioridad en la agenda política y hacerlo como lo hicieron los republicanos y republicanas en el 31: mediante un programa político que aglutine en torno a él a las fuerzas sociales y políticas republicanas, trabajadoras, anticapitalistas.

Impulsemos con fuerza un planteamiento rupturista con el Consenso del 78, con el Pacto del Olvido que supuso una modificación en las formas de dominación y a partir del cuál, las víctimas del Franquismo fueron las grandes olvidadas e invisibilizadas en la democracia. Un consenso que fue alcanzado por la hegemonía de los sectores reformistas del franquismo y por convencimiento de buena parte de los movimientos populares democráticos de que dichos acuerdos iban a significar la conquista de derechos políticos, como el sufragio, la libertad política y sindical, el derecho a huelga y la conquista también, de mecanismos que iban a garantizar el derecho a una vida digna, como el derecho al trabajo, la vivienda o la educación.

Sin embargo, hoy podemos ver como esos derechos conquistados y reconocidos en la Constitución Española son duramente violentados, mediante acuerdos políticos y medidas legislativas que impiden su ejercicio y disfrute. ¿Qué quedó del derecho a una vivienda digna, cuando 1.700 familias han sido desahuciadas en málaga solo durante el último año? ¿Qué quedó del derecho al trabajo cuando el desempleo no frena su crecida y la precariedad se ha hecho hegemónica en las condiciones de vida de lxs trabajadores?

Podemos ver también como los instrumentos de intervención y organización política conquistados en el 78 están puestos en entredicho, como claramente manifiesta el alto grado de desafección política existente en la sociedad española. El PP ganó las últimas elecciones municipales en Málaga con un escaso 51% de participación.

Por ello, porque nuestros derechos están siendo violentados y porque los instrumentos políticos conquistados se han mostrado ineficaces en gran medida, es necesario construir la alternativa. Una alternativa que plantee una nueva forma de Estado, La República; una nueva forma de gobierno, la democracia participativa; y todo ello articulado en base a un programa político que tenga como eje vertebrador la garantía del ejercicio universal de los Derechos Humanos.

Según la Constitución española, todas y todos los ciudadanos somos iguales ante la ley y tenemos derecho a participar directamente en los asuntos de lo público, sin embargo, tenemos un jefe de Estado que es el Rey, que no es elegido democráticamente, cuya figura es inviolable y no está sujeta a responsabilidad alguna y tenemos un modelo democrático que no garantiza la satisfacción de las necesidades colectivas de las mayorías sociales, ni el derecho a la participación política directa. Por ello, los jóvenes que no participamos del consenso del 78, hemos de reclamar la necesidad de un nuevo proceso constituyente que nos lleve a la IIIª República con Democracia Participativa; y reclamamos también nuestro derecho a la memoria, a conocer la historia de nuestro pueblo, la historia real de nuestra tierra.

Tuvieron que pasar cerca de 30 años para que el Congreso de los Diputados aprobara una Ley de Memoria Histórica, una ley totalmente descafeinada que no plantea medidas que garanticen el reconocimiento individual y colectivo a las víctimas de la Dictadura y que carece de mecanismos que garanticen su cumplimiento. El Ayuntamiento de Málaga es uno de los centenares que en España incumplen con la Ley de Memoria Histórica, existiendo más de 50 calles y plazas que conservan nombres de fascistas, responsables de persecución política y fusilamientos. Sin ir más lejos, el PP malagueño se opuso en el mes marzo a que un parque de la ciudad llevara el nombre del último alcalde republicano, Eugenio Entrambasaguas, fusilado el 6 de marzo de 1.937, días después de la toma de málaga, al tiempo que los jardines del Ayuntamiento conservan el nombre de Pedro Luis Alonso, falangista y alcalde durante el primer periodo de la Dictadura en Málaga. Esta posición política no es casualidad, quizá tenga que ver el hecho de que Francisco de la Torre sea de los pocos cargos políticos en España que lo fueron también durante el franquismo. En el caso del alcalde malagueño, fue presidente de la última Diputación franquista.

El grupo parlamentario de IU presentó el pasado 13 de abril una propuesta de ley para la Memoria Histórica en Andalucía, que encontró los votos en contra de los grupos popular y socialista. En la propuesta, que no podrá ser ni tan siquiera debatida por los votos en contra de su tramitación del PP y el PSOE, se incorporan propuestas para garantizar las exhumaciones e identificación de restos, para declarar nulos los juicios del franquismo y para garantizar el conocimiento y la divulgación de la memoria democrática en Andalucía, los hechos acaecidos durante la guerra civil, la dictadura y la transición.

Sin duda nos queda mucho por hacer. De momento, el compromiso expreso de IU a trabajar por la IIIª y por la recuperación de la memoria en Málaga, eliminando todas las referencias públicas a los fascistas, creando el Museo de la Memoria en los antiguos edificios de la Prisión Provincial, difundiendo entre lxs más jóvenes la historia de lxs olvidadxs en la ciudad de Málaga.

Viva la IIª República! Vamos a por la IIIª!