lunes, 13 de febrero de 2012

IU propone que el Ayuntamiento homenajee a las víctimas de la Desbandá

Moción que presenta la concejala del Grupo de Izquierda Unida Los Verdes - Convocatoria por Andalucía, Antonia Morillas, a la Comisión de Pleno de Cultura, Educación, Juventud y Deportes, en relación al 75 Aniversario de la toma de Málaga y las consecuencias para la población civil malagueña y refugiada que huyó por la Carretera a Almería.


En la mañana del día 8 de febrero hacían su entrada en Málaga las primeras tropas moras y falangistas, comandadas por el coronel Borbón, que penetraban por el popular barrio de Huelin sin apenas resistencia. Los escasos 80 jóvenes milicianos del barrio que les hicieron frente, en un gesto desesperado, murieron todos y sus cuerpos amontonados en una de las entradas a la Estación eran la carta de presentación de los recién llegados. Al mismo tiempo las tres columnas motorizadas italianas penetraban en la ciudad por distintos lugares a las que se les unieron las tropas desembarcadas de los buques franquistas que ya fondeaban en el puerto. A las cinco de la tarde desfilaban sobre Málaga republicana vencida. Después llegaría el atroz desmoche, la represión brutal y fría que llevaría a las cárceles a decenas de miles de personas y a la ejecución de más de 3500 hombres y mujeres, en las tapias del cementerio de San Rafael, y en más de 7000 si contabilizáramos la provincia, por el mero hecho de pensar en libertad. Nunca hubo, desde esos instantes, un solo minuto de libertad y democracia en Málaga, la cárcel, la tortura y la muerte eran “la ley” para los opositores, mientras duró la gesta de terror del dictador Franco y sus aliados, durante cerca de cuarenta años.

Habían acabado, tan solo, siete meses de acoso continuo, de bombardeos indiscriminados, que causaron según las últimas investigaciones de historiadoras de la UMA unas 224 víctimas, que hacían de las ciudades y, en concreto, de la capital malagueña, espacio de dolor y sufrimiento. Málaga ciudad masacrada, que trascurridos los primeros meses de esperanzas populares, se había transformado en una masa desmoralizada donde las penurias del vivir cotidiano de la población eran la norma. El desabastecimiento de bienes básicos de consumo y de medicinas, la falta de ropas de abrigo y calzado, así como las enfermedades que se propagaban, situándose en el borde mismo de las epidemias, a causa del hacinamiento y la falta de higiene de los edificios habilitados para las decenas de miles de refugiados andaluces y de los pueblos de la provincia que huían del horror de la represión de las fuerzas de ocupación fascistas. A estas circunstancias, que conformaban un grave problema humanitario, las autoridades republicanas tuvieron que hacer frente, ya en los primeros meses de guerra, con más voluntarismo que eficacia ante la escasez de medios y el cerco.

Apenas unas horas antes de la caída de Málaga, la gran mayoría de la población malagueña y las decenas de miles de refugiados que hacinaban la capital, provenientes de todas las localidades de la provincia, como del resto de la Andalucía ocupada, huían. Se sentían amenazados ante las atrocidades, que contaban los refugiados de las poblaciones y literalmente corrían por el único camino posible, la carretera de Almería donde fueron bombardeados cruelmente por la aviación y la flota rebelde, mientras eran perseguidos por las fuerzas motorizadas italianas, dejando un sendero de miles de cadáveres a lo largo de los más de 200 kilómetros de tortuoso camino, calculándose por parte de historiadores especialistas entre al menos 3000 y 5000 víctimas las posiblemente ocasionadas por este trágico acontecimiento.

Estos hechos son recordados por Adolfo Sánchez Vázquez:
“...las calles que conducían a la carretera se llenaron de gentes que pronto se convirtieron en una multitud heterogénea de hombres y mujeres, ancianos y niños. Iban cargados con todo lo que podían: mantas, colchones, maletas, bultos diversos. La inmensa mayoría se trasladaba a pie, muchos en burros, menos en caballo y menos aún en coches atestados. Pero, en los rostros de todos se expresaban los mismos sentimientos: de ansiedad e incertidumbre(...) y mientras tanto no sólo se hacen presentes los cañones desde el mar, sino otros dos aliados del dolor y la muerte: el hambre y el frío...
...El cielo –el límpido cielo andaluz- es ahora el tenebroso espacio del crimen, desde el cual los trimotores alemanes tiñen la tierra de sangre. Y, por si fuera poco esta alianza del terror del cielo y del mar, en tierra los tanques pisan los talones de los últimos fugitivos de la caravana. Y con esta espantosa convergencia de la muerte por mar, tierra y aire, la columna fugitiva se estremece y estrecha cada vez más. Como fantasmas en la noche última, se arrastran los cuerpos con los pies sangrando, los pulmones secos y las bocas jadeantes, pronunciando una sola palabra que se repite débilmente: Almería, Almería, Almería...”

En estos dramáticos sucesos de la "La Carretera de Muerte", uno de los episodios más horrorosos de la guerra, destacó en su humanitaria acción, salvando innumerables vidas de los malagueños huidos, el infatigable cirujano Norman Bethune, de origen canadiense y militante comunista, que con su ambulancia para transfusiones de sangre no paró de trasladar mujeres, niños y enfermos hasta lugar seguro. Asimismo tuvo un papel destacado Matilde Landa y Tina Modotti que enviadas por el Socorro Rojo, junto a Benito Bravo, a Almería se encargaron del transporte y la acogida de los evacuados hacia esta ciudad y a los pueblos de la provincia, abasteciéndoles de alimentos, ropas, medicamentos, etc. A quienes hay que hacer un reconocimiento a su humanitaria labor con los malagueños y malagueñas.

Es por ello que proponemos al pleno la adopción de los siguientes:



ACUERDOS


1.- El Ayuntamiento de Málaga en el marco del 75 Aniversario de la caída de Málaga y del éxodo de la Carretera de Málaga a Almería, manifiesta su más absoluta condena de aquel criminal genocidio cometido sobre la población civil que huía, exponente del horror que suponen las guerras, como hoy la de Irak, del que sólo son culpables los que las ocasionan y quienes las alientan.


2.- Configurar un programa de actos divulgativos encaminados a restaurar la memoria de aquel trágico episodio y a homenajear a los supervivientes y familiares de las víctimas de la Carretera a Almería, consistente en la colocación de una placa o monolito en recuerdo de ellas.

3.- Designar el nombre de una calle o plaza a la memoria de Norman Bethune, Tina Modotti, Benito Bravo y Matilde Landa, por su encomiable labor humanitaria en el salvamiento de niños, mujeres y ancianos en aquellos acontecimientos.

4.- El Ayuntamiento de Málaga acuerda dirigirse al Gobierno del Estado para que se promulgue una auténtica Ley de Memoria Histórica, que dignifique y salvaguarde la memoria de las víctimas del fascismo en España, incluyendo las reivindicaciones de los familiares y asociaciones de recuperación de la memoria histórica de nuestro país.